Espíritu de equipo, risas y aventura compartida: PortAventura fue el escenario perfecto para el retiro anual de Oh My Box.
Visión general
Oh My Box es una empresa líder en self-storage que ofrece soluciones de almacenamiento seguras y flexibles para particulares y empresas en toda España. Con un equipo amplio y en pleno crecimiento, valoran los momentos en los que todos pueden reunirse en persona, desconectar de la rutina diaria y reforzar el sentido de unidad dentro de la compañía. Para su offsite anual, buscaban una experiencia memorable que combinara aprendizaje, trabajo en equipo y diversión.
El Retiro
Cuando se pusieron en contacto con nosotros, exploramos varias opciones en toda Cataluña, presentando tanto destinos costeros como una propuesta más inesperada: PortAventura. A pesar de ser muy diferente del resto, PortAventura destacó desde el principio por su carácter único y el enorme potencial de diversión que podía ofrecer a un grupo como el suyo. Al equipo le encantó la idea desde el primer momento y la eligieron sin dudarlo.
A partir de ahí, realizamos un análisis completo de la empresa, su cultura, offsites anteriores y aquello que había funcionado mejor o peor en otras ediciones. Con esta comprensión, diseñamos un itinerario a medida centrado en la conexión, el juego y la energía compartida.
El retiro comenzó con una sesión impartida por un experto invitado, que ofreció una charla personalizada para el equipo. Fue una forma inspiradora de iniciar el retiro, brindando un espacio para aprender, reflexionar y conectar antes de sumergirse en el resto del programa.
Diseñamos dos actividades de team building complementarias.
La primera fue un desafío colaborativo: una gincana centrada en la lógica, el trabajo en equipo y la resolución de problemas, donde los grupos debían completar un puzzle común.
La segunda fue una actividad más dinámica, desarrollada dentro del parque temático, donde los equipos competían para ganar puntos a través de misiones, montándose en atracciones, haciendo fotos creativas y superando retos divertidos. Fue la oportunidad perfecta para soltarse, conectar y disfrutar del parque de una forma diferente.
Para cerrar la experiencia, el grupo disfrutó de una cena de gala en el hotel dentro de PortAventura, un momento para celebrar, reír y despedir el retiro por todo lo alto. Fue un retiro completo y vibrante, lleno de momentos compartidos, movimiento y conexión. El equipo volvió a casa recargado, unido y realmente satisfecho con la experiencia.